| ¿Ser obeso o estar obeso? |
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| Escrito por Sergio Molina | |
| lunes, 14 de septiembre de 2009 | |
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Desde que la más temprana edad sobrealimentamos a nuestros bebés, cargamos los biberones por encima de lo recomendado, identificamos a un bebé rollizo con un buen estado de salud, si los bebés lloran les ponemos un chupete en la boca, para que cesen en su llanto y aprenden a relacionar la succión con el control de la ansiedad, si el bebe rechaza el chupete, no pasa nada, tenemos la solución, lo impregnamos de azúcar y entonces sí que lo recibe con gratitud. Además de esto, el bebé probará antes la sacarosa que la fructosa y los dulces y bebidas azucaradas antes que las frutas y verduras naturales, y esto provocará un rechazo de frutas y verduras y programará al niño o niña para que sea una persona con problemas de control de peso. En cualquier caso, siempre tenemos posibilidad de cambiar nuestros hábitos (usar menos el coche y más las piernas, comer de forma saludable y evitar los alimentos adictivos). Obviamente, queremos lo mejor para nuestros bebés. Hay un miedo extendido a que el bebé rechace el alimento, quizás este miedo nos haga tender a la sobrealimentación de los bebés. Está claro que nos falta formación para realizar una labor de madres y padres más completa, en el tema de la alimentación y en otros campos, ya que si dispusiéramos de la información adecuada, seguro que no haríamos nada que fuera en detrimento de la salud de nuestros hijos. Yo estuve obeso en mi infancia, con peso adecuado en la adolescencia (en este periodo seguí sobrealimentándome, pero hacía mucho deporte) y de nuevo estuve obeso a partir de los 20 años (al bajar mi actividad física). En este momento tengo 33 años y mido 183 cm, he pasado de llegar a pesar 112 kg a mis 85 kg actuales (casi el peso de los 18 añitos). Tras mi experiencia puedo decir que se puede dejar de estar obeso y el proceso es similar al de rehabilitación de una persona que está pasando por una adicción a cualquier otra sustancia (tabaco, alcohol…). Cada adicción tendrá sus particularidades, pero el proceso reequilibrador guarda cierta similitud. En el caso de la obesidad, el proceso debe comenzar por la compra en el supermercado, y cambiando determinados hábitos alimenticios, por aumentar el gasto calórico diario con ejercicio físico programado que posibilite bajar la grasa corporal y subir a la vez la masa muscular (no me refiero a la hipermusculación), ya que el músculo es la mejor vacuna contra la obesidad (además de para otros problemas).
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La sobrealimentación y el sedentarismo son la causa de la epidemia de los países industrializados. El ser humano es una máquina biológica diseñada para el movimiento. El invento del azúcar (recordemos que el azúcar refinada no se encuentra como tal en la naturaleza) ha hecho que nos convirtamos en una sociedad que busca resolver nuestros problemas de ansiedad con el placer inmediato que nos proporciona la saciedad alimentaria. 








Comentarios
Estoy de acuerdo en todo lo que han escrito aguanosa y bel.
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