| Frigiliana vive un cencerrazo después de casi veinte años |
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| Escrito por Eduardo López | noticiasfrigiliana.com | |||||||||
| sábado, 13 de febrero de 2010 | |||||||||
El cencerrazo es una antigua costumbre axárquica que ya sólo se conserva en Frigiliana y que se celebraba cuando una persona viuda cometía el “terrible delito” de rehacer su vida casándose de nuevo. Gran parte del pueblo acudía por la noche a la puerta de la casa de los novios equipados con cencerros, latas, cacerolas u otros utensilios con los que hacer mucho ruido, con el propósito de que el novio no viudo “despertara” con el escándalo y se diera cuenta de que se había casado con alguien que “sabía” más que él y por otro lado hacer lo posible por que aquella noche los novios no consumasen el matrimonio. Éste ha sido un cencerrazo adaptado a los tiempos, en primer lugar los novios no se casaron en la Iglesia sino que celebraron una boda “muy especial” en la puerta de su casa bajo la lluvia. La ceremonia la ofició Don Salvador, un “cura a la antigua usanza” que llegó junto a los también “particulares monaguillos” en un carro tirado por mulos. Durante la ceremonia no dejaron de sonar, cencerros, latas, bocinas y vítores a los novios. Tras “la boda” los novios pasearon en un coche tirado por mulos blancos por el pueblo, escoltados por el cura y los monaguillos. Después invitaron en su casa a un vino a los vecinos que acudieron. El hecho de que no parase de llover en toda la tarde-noche acortó sin duda el acto y sobre las 12:00 horas se volvía a abrir la calle al tráfico. Cabe destacar que en todo momento Asunción y Jose Manuel mostraron un estupendo sentido del humor y que este cencerrazo ha sido más bien una muestra de amistad entre vecinos y amigos, prueba de ello es que una de las principales organizadoras fue la hija de la novia.
Cencerrazos en la Frigiliana de ayer
Durante el siglo pasado varios fueron especialmente sonados, como el de Manuel Boega y Dolores Castillo en el que ésta, desesperada, llegó a tirar aceite hirviendo para intentar acabar con “la fiesta” sin conseguirlo. El último que se celebró fue el de Antonio Jaime y Ana Agudo, a principios de los 90 en la Cuesta del Apero. Pero el más sonado de los últimos tiempos fue el de Ana “la gorda” en 1981. Los novios tardaron horas en llegar desde la Iglesia hasta Puerto Blanquillo rodeados de una multitud equipada de bañeras, bidones metálicos, etc. Este cencerrazo duró tres noches pese a que hubo incidentes con la Guardia Civil que intentó controlarlo sin éxito. |
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